dilluns, 9 de març de 2009

Crònica d'una visita a la presó

07 - 03 - 09

Este pasado miércoles me había llegado una carta de Amadeu, en la que me anticipaba que el día 10 de Marzo se le acababa el contrato de trabajo y que según el pacto, a partir de ahí se le haría una propuesta de permisos, para que pudiese presentar la propuesta de trabajo y así concederle el 100.2, y paulatinamente, la progresión a tercer grado y la libertad... Explicaba, que todavía nadie se había dirigido a él, para plantearle los plazos de la propuesta y que él lo tenía claro. Que pretendía iniciar la huelga el mismo día 10, pero que, a tenor de lo recomendado por compañeros de la CNT, esperaría un plazo de 15 días más, y acto seguido, si no había ninguna propuesta, iniciaría una huelga de hambre hasta que consiguiese salir de prisión. Aquí Amadeu no lo decía explícitamente, pero estoy seguro de que se refería a: ¡libertad..., o muerte!.

Con la preocupación de dicha situación, este Sábado (07-03-09), partí hacia la prisión para comunicar con él y ver cómo se encontraba. Ese mismo día, tenía prevista hacer además, una primera comunicación con otra persona que también estaba allí presa. Al ser la primera vez que comunicaba, debía llegar con una hora de antelación, por lo que había previsto comunicar con Amadeu en el segundo turno, y con esta persona, en el tercero. La última vez que estuve comunicando en dicha prisión, tuve la sensación de que habían cambiado los horarios de la comunicación, pues llegué con el tiempo demasiado justo. En esta ocasión, me pasó algo parecido. Salí un poco antes de casa, precisamente para evitarme las aglomeraciones y las prisas, pero al poco de llegar a la prisión, y mientras aún estaba en la cola para solicitar la comunicación, el segundo turno empezó a entrar... Éramos unas cuantas las personas que estábamos en la cola, y afortunadamente, tenían todas las ventanillas habilitadas para la parte más burocrática de la inscripción. Cuando me llegó el turno, pregunté para asegurarme si la gente que entraba era la del segundo turno, y me confirmó que sí, y antes de que me pudiese responder con algún impedimento para comunicar, me adelanté a decirle que ya había llamado por teléfono con antelación para solicitar la comunicación. Entonces me dijo que si la gente estaba a punto de entrar, que fuese sin la hoja de solicitud, pues yo ya estaba inscrito en sus relaciones y que podría entrar igualmente. Casualmente, se había formado un lío impresionante en la puerta de entrada a las comunicaciones, y un buen número de personas, permanecían fuera a la espera, mientras una carcelera parecía discutir con un hombre joven. Me dieron la hoja de inscripción, y ya no tenía tiempo material para inscribirme y esperar para la otra comunicación que pretendía hacer. Salí corriendo hacia la puerta, pero tenían a un grupo de personas retenidas frente a la puerta de entrada. Recordé que no había podido hacerle el ingreso en el peculio y me dije que lo haría a la salida. El incidente que nos retenía en la puerta, se había producido porque un hombre había que había comunicado en el primer turno, intentaba abrir una taquilla de la que no tenía llave. Empezaron a dejarnos entrar a cuentagotas y en ese breve, pero tenso rato de espera, me pude enterar que el joven al ir a comunicar, llevaba encima las llaves de su vehículo y la cartera, y le dijeron que las dejara en una taquilla. Como hay que poner un euro para poder retirar la llave de cierre, el hombre no llevaba monedas y se lo comentó a la carcelera y esta le dijo, que lo dejase en la taquilla de alguna persona que entraba a comunicar en ese mismo turno. Así lo hizo, pero al salir, no se reencontró con el hombre que compartió la taquilla y al verla cerrada y sin llave, se lo comunicó a la carcelera que le había hecho la recomendación y ésta en un principio se desentendió y entonces el hombre, intentó empujar la puerta hacia arriba, para ver si todavía estaban sus cosas dentro, o no. Cuando vió esto la carcelera, se interpuso entre las taquillas y el hombre y le recriminó lo que estaba haciendo y llamó al jefe de servicios por el "walki". El joven, nervioso, intentó de nuevo acercarse a las taquillas y la carcelera le dijo en voz alta, que no tocase la taquilla. Apareció otro carcelero joven, que intentó calmar los nervios, pero el hombre justificaba que sólo quería ver si todavía estaban sus cosas dentro... Al rato apareció el jefe de servicios que intentó razonar la situación, pero que no hizo nada al respecto..., aunque la carcelera le sugirió llamar a mantenimiento. Antes de poder entrar a comunicar con Amadeu, me pareció escuchar que el jefe de servicio, le decía que seguramente el hombre que le cedió la taquilla, estaba en el vis a vis, y que esperase porque no tardaría en salir. Parecía que el joven se tranquilizó, porque al final empujando la puerta hacia arriba, le pareció ver que sus cosas seguían dentro.
Entré, y al dar el papel de inscripción para la comunicación, ví que la hora del segundo turno la habían adelantado en 15 minutos, en vez de las 16:45 horas, ponía que la hora de comunicar para dicho turno, eran las 16:30 horas; un cuarto de hora que me habría permitido inscribirme parta la primera comunicación con la otra persona, y hacer el ingreso del peculio que posteriormente haría a la salida.
Con toda esta demora para la entrada, las otras zonas de la prisión en las que nos van reteniendo hasta llegar a la de comunicaciones, apenas se demoraron y se hicieron casi seguida una detrás de la otra. Me dirigí a la cabina 37, y allí estaba ya esperando sentado Amadeu. Nos saludamos y me pareció verlo en un estado muy saludable, incluso moreno. Su expresión era alegre y radiante y empezamos a hablar sobre el intento fallido del juicio y sobre su última carta.
Más o menos me explicó todo el ajetreo en la prisión el día del juicio. Si no recuerdo mal, me comentó que el martes, por la mañana, le tuvieron de un lado a otro. Primero le llevaron a la zona de ingresos con los Mossos, luego a una sala de comunicaciones, más tarde le devolvieron a la celda y después de nuevo a comunicaciones, en donde se enteró que el sistema de video-conferencia, no funcionaba, y que al final, se suspendía el juicio. Me recordó la fecha para el nuevo juicio, y le comenté lo que había leído en el comunicado difundido por la CNT de Manresa, en el que se aclaraba que este aplazamiento, podría propiciar que lxs abogadxs hicieran un recurso para que Amadeu estuviese presente en la vista. A él le pareció que era lo justo, pues estaba convencido de que si estaba, los carceleros no se atrevería a mentir delante de él... y negar la situación de explotación en la que había estado todo ese tiempo. De hecho, argumentaba que si intentaban de nuevo el juicio por video conferencia, él iba a alegar entre otras cosas, indefensión y que no había motivo para hacer el juicio sin él presente, pues sólo se encontraba a menos de 40 kilómetros de Barcelona y que diariamente llevaban a presos a los juzgados, por lo que no suponía ningún tipo de despliegue adicional o especial. Le expliqué la movilización que se produjo frente al juzgado y le dije que muchas personas le enviaban un fuerte abrazo. Entonces me explicó que había recibido cartas en las que le expresaban perplejidad e indignación, por las condiciones en las que había estado trabajando (74 euros al mes por media jornada como paleta oficial de 1ª, sin seguridad social, sin medios de seguridad, ni notificación de despido, ni finiquito).
Tras algunos comentarios más sobre la captación del CIRE de todos los servicios de la prisión (lavandería, economato, cocina, etc...), hablamos sobre como se encontraba con su actual situación, y comentó una situación favorable hacia la resolución. Parece que el jueves, se presentaron en la prisión un grupito de responsables de la misma y le llamaron para hablar con él. En esta ocasión, no le plantearon ninguna propuesta, sino que le preguntaron a él, cómo había pensado la concesión de los permisos. Amadeu explicó que hasta ahora él había cumplido el pacto y que el equipo de tratamiento, podía corroborar dicha situación y hacer un informe favorable, por lo que planteaba la concesión de un permiso en este mes de Marzo, y a su regreso, él presentaría el contrato de trabajo y a partir de ahí se le podía aplicar el artículo 100.2 y en dos o tres meses, el tercer grado y la libertad. Amadeu les hizo saber que no se fiaba de sus actuaciones y que por tanto tenía previsto ponerse en huelga de hambre si todo esto se demoraba. Los responsables le dijeron que dejase esas ideas de la huelga, porque ellos se estaban jugando mucho y que estaban por llevar a buen término el acuerdo. Ahí, quien realmente se está jugando mucho, es sólo Amadeu, pues su libertad. Lo demás, son sólo proyecciones políticas o laborales lo que ponen en juego, y es perverso comparar los riesgos de Amadeu, con las expectativas de promoción de los responsables. Dicho sea de paso, hay que reconocer que estos responsables, por los motivos que sean, están dispuestos a "apostar" por la salida a la situación de Amadeu, y eso es en definitiva lo que personalmente me interesa y creo que a Amadeu también. Por lo que me explicó Amadeu, les puso al corriente de que cuando estuviese en libertad, él seguiría con sus denuncias, y que no esperasen que con la libertad iba incluido su silencio. Por los comentarios que hicieron, parece que eso también lo tienen claro y la única objeción que pusieron a Amadeu, fue que ese primer permiso podía ser impugnado por algún juez, y que ante eso, ellos no podían intervenir. Amadeu les planteó que en una situación como esa, podían plantearse alternativas desde la propia institución penitenciaria, concediendo un permiso de salida de 48 horas y poder traer al regreso, el contrato de trabajo que permitiría la aplicación del 100.2 y que una vez eso fuese un hecho, difícilmente un juez podría oponerse, puesto que se le demostraba arraigo, trabajo, vivienda, etc... Parece que la propuesta de Amadeu y su alternativa, fue aceptada sin ningún problema por los responsables y la vieron lógica y de acuerdo a derecho y a tratamiento. Ahí le explicaron que le traerían un PIT (Programa Individual de Tratamiento), redactado en esas condiciones, para que se firmara por parte de la dirección general, por la prisión y por el mismo Amadeu. Le comentaron que como lo tenían que firmar todos, que el procedimiento quizás se alargase más de lo deseado, especialmente si había alguna intervención judicial contraria, por lo que el permiso no podría realizarse hasta primeros de Abril. Amadeu les explicó los plazos y expuso que alargando mucho los plazos, el debería de estar en libertad en Agosto o a lo más tardar, en Septiembre. Los responsables de la prisión parecieron entender también que los plazos eran suficientes y asintieron a su explicación. Le comenté que el Lunes estaba prevista una visita con la Secretaría de Serveis Penitenciaris, y él me contestó que seguramente en esa reunión les comunicarían que ya se había llegado a un acuerdo.
La mayor parte de la comunicación, giró principalmente sobre esta cuestión. Cuando dieron el aviso de que faltaban cinco minutos para concluir las comunicaciones, apenas si pude explicarle que me habían devuelto una carta que había remitido a una persona que estaba en su módulo, pero que se la había reenviado a través de un compañero de esta. Amadeu me comentó que la habían cambiado de módulo y que ahora estaba en uno al que llevaban a las personas que iban a conseguir permisos de salida, pero que se lo comunicaría al compañero de ésta, para que estuviese al tanto del correo. De repente se cortaron los micros mientras Amadeu hablaba, y no pude escuchar su palabras. Le hice señas de que ya no se oía nada, y levantó la voz para decir que esperaba que todo saliese bien..., y yo le respondí, "nos vemos en la calle, Amadeu". "Espero que sí", sonrió. "Esta vez sí, somos muchxs lxs que estamos pendiente de ello...", le afirmé. Abrimos cada uno nuestra puerta de salida de la cabina, y nos despedimos con un saludo. Enfilamos nuestros respectivos pasillos, y cada uno nos fuímos a nuestros destinos. Él, seguramente a su celda. Yo, a hacer el ingreso del peculio y a coger la carretera de vuelta a casa.