dilluns, 3 de novembre del 2008

Escrit de suport a l'advocada i advocat d'Amadeu Casellas

Escrito personal enviado a los diferentes colegios de abogados por correo certificado y al sìndic por e-mail

Al Ilustrísim Col·legi d’Advocats de Barcelona,
Al Ilustrísim Col.legi d’Advocats de Lleida y
Al Ilustrísim Col.legi d’Advocats de Terrassa:

Al Sìndic de Greuges


Distinguidos Señores y Señoras:

Por la presente quisiera expresarles mi perplejidad y estupor, al conocer que la abogada y abogado del bufete que defiende al Sr Amadeu Casellas Ramon, han sido objeto de sendas denuncias ante estos colegios profesionales.

La abogada Diana Reig i Baiget y el letrado Francesc Arnau i Arias, defienden la situación penal de Amadeu Casellas Ramon, en estos momentos preso en el centro penitenciario de Brians 2. Me parece del todo impensable que dichos abogado y abogada, hayan puesto en riesgo la encomiable labor que vienen realizando y que además, supone su sustento cotidiano. No me cabe la menor duda, por lo que expondré a continuación, de que con esta denuncia han sido objeto de una acusación que esconde obscenas y resentidas intenciones. Y soy capaz de afirmar esto porque, desde hace tiempo, conozco a dicha abogada, a dicho abogado, a Amadeu Casellas y, lamentablemente, al gremio de quien se presupone que surge la denuncia y que no me merece ninguna credibilidad.

Sin remontarme demasiado en el tiempo, debo de manifestarles que, salvando las distancias, también he sido objeto de un “mal-trato” parecido al que ahora se ven inmersos la abogada Diana Reig y el abogado Francesc Arnau. No pretendo contarles ninguna "batallita", sino explicarles una reciente experiencia que está documentada con escritos de quejas, a las que nunca la institución penitenciaria ha dado respuesta. Quisiera adelantarles que, dichas actuaciones, fueron puestas en conocimiento, tanto del Sìndic de Greuges, como del mismo Secretari de la Direcció General d'Institucions i Serveis Penitenciaris, Sr. Albert Batlle i Bastardes (documento 5-6-7); del cual, tampoco he recibido contestación alguna.

HECHOS:

En el pasado mes de Agosto del presente año, el Sr. Amadeu Casellas se encontraba en huelga de hambre, como consecuencia de una reclamación de derechos. Estando en dicha situación tuve varias comunicaciones con él, en la Unitat Hospitalaria Penitenciaria (UHP) del Hospital de Terrassa. Antes de entrar a una de ellas, se me informó que la ropa de Amadeu, se había manchado en el traslado al verterse “accidentalmente”, una botella de champú o gel sobre sus efectos personales, y que se tenía que lavar y traer cuanto antes, pues era la única ropa que disponía.

A la salida, y tal como consta en el nº de registro de entrada 633108 del día 12-08-2008 (documento 4), me llevé sus efectos personales dentro de varias bolsas de las que se utilizan para la basura, pues estaban todos empapados por el líquido derramado. Días después, y tras lavar sus ropas y demás efectos personales, a la madre de Amadeu, la Sra Josefina Ramon, se le negó la entrada de la ropa con la excusa de que al funcionario de turno, "no le constaba" la salida de ropa; y por tanto, el interno debería de hacer una instancia para la autorización de la entrada de ropa. No pretendo valorar este accidente que es un “clásico” en los traslados, pero como se demuestra en el documento 4, es completamente falso que no constara dicha salida de ropa.

Siguiendo con las falsedades, unos días antes de dicha situación (9-08-2008), se llevó a cabo una concentración ante la UHP para manifestar nuestro apoyo al Sr. Amadeu Casellas. Éramos un grupito muy, muy reducido de personas (no más de ocho), entre las que se encontraba la propia madre de Amadeu. Tal y como consta en el escrito de denuncia, con fecha de entrada en registro 12-08-08 y nº 000455 (documento 8), la Comissiò Executiva de UGT-presons manifiesta el conocimiento de dicha concentración por diversas páginas web, y achacan dicha convocatoria a "grups antisistema". Además relatan que "aprovechamos" que no había presencia "policial disuassòria", para introducirnos en el aparcamiento del personal y que "amb total impunitat…, van estar inspeccionats tots els vehicles allà estacionats". Más adelante señalan que, "aquests fets que, una vegada més, posen en risc a tot el personal, penitenciari o no...", y continúa a pesar de reconocer que "en aquesta ocasió el grup era reduït”, que “però no va deixar de mostrar la seva hostilitat vers el personal..."; y acaba el párrafo con, "ens preguntem què hauria pogut passar si ens haguéssim trobat al davant d'un col.lectiu més nombrós" y concluyen el escrito haciendo responsable al Sr. Bastardes, de todas las consecuencias de estos hechos y le reclaman que ponga en marcha un protocolo de matrículas de "caràcter reservat" y que "es prenguin les mesures de seguretat adequades".

Para empezar, y como ejemplo del que no cabe sospecha alguna, una de esas ocho personas era la madre de Amadeu y dudo mucho que ella pertenezca a ningún grupo antisistema, del resto de personas que allí estábamos, somos algunas de las que comunicamos con él habitualmente.

En segundo lugar, nadie aprovechó ninguna situación. Permanecimos en el párquing público del hospital y accedimos a la zona mencionada por UGT-presons, a través de la puerta de entrada que estaba abierta. Y lo hicimos porque era allí donde justamente se encontraba la ventana de la habitación de Amadeu, que era a quién queríamos mostrar apoyo con nuestra visualización. En esa zona a la que accedimos, no había ningún vehículo estacionado; por lo tanto, los temores expresados por UGT-presons no son fundados en algo real y los hechos que relatan sobre la inspección de vehículos, son totalmente falsos. De hecho, nada más entrar, hicieron su aparición un grupo de tres mossos d'esquadra que nos informaron que acabábamos de entrar en la zona de seguridad del edificio, y después de explicarles nuestras intenciones, nos conminaron a abandonar la zona y hacerlo desde fuera. No hubo ningún tipo de actitud hostil, ni contra los mossos, ni contra nadie. Después de las mutuas explicaciones con los mossos, salimos de dicho recinto y continuamos fuera la concentración. O sea, las medidas de seguridad, el diálogo, fueron las adecuadas. Es más, a la pregunta de un mosso de sí llamaba a los "antidisturbios", otro respondió que no hacía ninguna falta. En los pocos minutos que duró dicha situación, ningún funcionario de prisiones estuvo presente, y lo que hablamos quedó entre los mossos y las personas que allí estábamos; por lo que valorar una actitud como hostil, supuestamente a través de las cámaras de seguridad, es una más de las muchas fantasías persecutorias que expresan a lo largo de todo su escrito de denuncia.

Tengo la convicción que, las personas que utilizan todas esas falacias frente a un grupo de amigos, amigas y familiares, se deben de sentir muy mal con las funciones que desempeñan y/o deben de guardar mucho resentimiento contra quienes nos preocupamos y ocupamos por las personas que están presas y por el respeto de sus más elementales derechos. Esa manera de hablar, como si se tratara de una personalidad colectiva paranoica, sólo es posible desde un gran resentimiento de amargura y de culpabilidad, y esas sí que son características de una actitud hostil y perversa para la que, el fin, justifica todos los medios posibles.

Siguiendo con la relación de falsedades que surgen desde la institución penitenciaria, quisiera concluir el escrito con un hecho que evidencia, no sólo que mienten, sino que lo hacen muy mal y pese a ello, no sienten la menor vergüenza.

A finales de Agosto, y después de haber tenido ya dos comunicaciones con Amadeu en la UHP, llamé por teléfono para solicitar una nueva comunicación. La persona que me atendió al teléfono, me comunicó que con Amadeu, habían cambiado el protocolo de visitas, Y que me tomaban los datos pero que debía volver a llamar el día de la comunicación para confirmar la autorización. Así lo hice y cual sería mi sorpresa cuando, la persona que me contestó, me aseguró que tenía una prohibición de comunicación con Amadeu. Después de hablar con dicha persona y explicarle que, si bien era cierto que durante un tiempo me habían prohibido ver a Amadeu, dicha prohibición estaba ya cancelada y disponía del documento que así lo confirmaba. Tiempo atrás, estando Amadeu en Quatre Camins, ya me habían hecho lo mismo, impidiéndome comunicar con él; dejando como constancia en el centro penitenciario, una queja que jamás tuvo contestación. Me pidieron que llamase más tarde para contrastar lo que les decía, pero como el tiempo pasaba y no me atendían al teléfono, decidí presentarme en la UHP con fotocopia del documento. Llegué justo a la hora solicitada para comunicar, pero allí, una vez más me confirmaron la prohibición, al tiempo que me aseguraron que mi tiempo de comunicar había pasado hacía una hora, porque así lo decía su ordenador. Después de esperar un rato, conseguí hablar con el Cap de Serveis y al mostrarle la fotocopia (documento 3), se comprometió a aclarar la cuestión, pero no pudo localizar al gerente de Quatre Camins, que era de donde provenía dicha prohibición; emplazándome, si se aclaraba la situación, para el día siguiente en el registro de comunicaciones. Al día siguiente, y por vía telefónica, la persona que me respondió a la llamada, me confirmó que no existía ninguna prohibición; en esta ocasión la excusa, para no permitirme ver a Amadeu, era que "el interno no había solicitado comunicar conmigo". Cuando les hice notar que había comunicado en dos ocasiones en esa misma UHP, entonces el interlocutor improvisó diciendo que me habían concedido sólo "permiso para comunicar un día" y que la segunda comunicación había sido un error de ellos. De todo esto dejé constancia en forma de queja en la UHP (documento 1-2).

Como consta en el documento nº 3, que se extendió a raíz de la cancelación de la prohibición de comunicaciones, se puede leer claramente que Amadeu Casellas Ramon, solicita que "se autorice las comunicaciones con: Gorka Ramos Hervella". Dicho documento, en papel del Centro Penitenciario de Quatre Camins, autoriza con una marca en la casilla de la resolución, y lleva la firma de un responsable y el sello de la D.G.S.P. de la Generalitat.

Las comunicaciones, en un mismo centro, se solicitan una vez y no es preciso hacerlo cada vez que se quiere comunicar de nuevo. Paradójicamente, el cambio de protocolo para comunicar sólo se aplicó a Amadeu y a sus comunicantes sin motivo razonado. Además, las continuas improvisaciones sobre las causas para impedir las comunicaciones con Amadeu en momentos tan delicados para su salud, no sólo denotan una falta de humanidad y profesionalidad, sino que apuntan a causas subjetivas seguramente ajenas a toda legalidad y más propias de un acostumbrado abuso. Lo que quiero señalar con todo ello, es que hay una intención insistente para criminalizar, perjudicar y molestar a las personas que nos hemos preocupado por la situación en la que se encuentra Amadeu Casellas y, algunos carceleros, no han dudado en recurrir a las maniobras más obscenas, amparados en la impunidad que les otorga la institución y las organizaciones sindicales de su gremio; haciéndose pasar por víctimas de su propia ficción, con el propósito de desviar la atención de la perversión de sus torpes maquinaciones. Que tengamos constancia, ningún carcelero ha sufrido el más mínimo percance, sin embargo, los familiares, amigos, amigas, abogado y abogada, aún hoy día seguimos recibiendo, semana tras semana, alguna nueva inesperada restricción.

Por todo lo expuesto, SOLICITO de sus ilustres colegios que, en vez de dar credibilidad a semejante denuncia, CONCURRAN Y DEN RESPUESTA de manera firme y sin reservas, en la defensa de un abogado y una abogada que han hecho todo lo posible por ofrecer una defensa digna y no dejar abandonado a su cliente, ni en los momentos más difíciles.

Ustedes tienen la oportunidad de hacer valer el sentido de la justicia, o de dar crédito a toda esta penosa farsa de un rancio resentimiento.

Sin otro particular, se despide atentamente.

Mi nombre y DNI

Barcelona, Viernes 31 Octubre del 2008